Son de color negro y amarillo, advirtiendo de su peligrosidad, y se caracterizan por la delgadez de su cintura, tienen fuertes mandíbulas de color amarillo en su base y las mejillas o genas son de color negro, y el escudo situado entre las dos genas es amarillo. El tórax es de color negro con manchas amarillas.
Los machos y las obreras no sobreviven al invierno, sólo lo hacen las reinas, que fueron fecundadas durante el otoño y, que despiertan del letargo, para construir el nido masticando madera y agua para formar una pasta similar al papel, que disponen en células hexagonales una al lado de la otra. El panal se cuelga en un lugar apropiado protegido de la lluvia y suspendido por un estrecho pedúnculo en la parte superior. Cuando está terminado, depositan un huevo en cada celda y la rellenan de polen. De este panal nacen las primeras obreras y a partir de entonces, la única obligación de la reina será la puesta de más y más huevos.
Al final del verano, la hembra realiza una puesta especial de la que surgirán machos y hembras fértiles, que se dispersarán para aparearse y completar el ciclo vital.
Se alimentan de néctar y frutos maduros.